Viñales, un pueblecito especial

Rogelio Serrano
Rogelio Serrano 1 de enero de 2018

Esta pintoresca localidad surgió del impulso que le dieron los primeros vegueros de la zona, que llegaron en la segunda mitad del siglo XVII; aunque extinguidas las comunidades aborígenes que habitaron la zona, fueron los ganaderos los que iniciaron el desarrollo económico de esta zona. Pero el éxito del tabaco se consolidó como la principal fuente de ingreso de la región, y sus habitantes se agruparon en un núcleo urbano a partir del año 1865.

La plaza central y su renovada iglesia, la calle principal, las casas de tejas rojas, los vendedores de frutas, los guajiros con sus caballos, los autos antiguos, los carros alados por bueyes…. Todo ofrece un ambiente campestre y encantador que el visitante puede disfrutar mejor si convive en una de las numerosas casas de renta del lugar. Sí, porque el atractivo turístico del Valle de Viñales también ha hecho que sus pobladores se dediquen con más fuerza al turismo que a la agricultura.

En las noches surge otro de los atractivos del pueblo: su tradición musical. En locales como el Patio del Decimista y El Polo Montañez, los grupos locales ponen a bailar tanto a nacionales como a foráneos.

La patriota Adela Azcuy, la escritora Dora Alonso (quien pidió que esparcieran sus cenizas mortales en el Valle de Viñales) y el grupo miliciano conocido como Los Malagones figuran como las personalidades más reconocidas en la historia de este poblado, que además ha brindado todo su apoyo para descubrimientos de las ciencias naturales como los realizados por Antonio Núñez Jiménez.

Viñales, con su peculiar Valle lleno de mogotes y cuevas, su arquitectura vernácula, su gente sencilla y sus famosos tabacos constituye uno de los poblados más atractivos y visitados de toda Cuba.

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