Marabú y flor mariposa, cubanas a la fuerza

Eliecer Cabrera Casas
Eliecer Cabrera Casas 1 de enero de 2018

Rogelio Serrano Pérez
A pesar de su popularidad, el marabú y la flor mariposa no son plantas propias de la isla de Cuba. Ambas ni siquiera son nativas del hemisferio occidental. El marabú es oriundo África, y la mariposa, de las regiones tropicales del este asiático y de las montañas de la India y Nepal.
Del marabú no se sabe cómo llegó a la isla a mediados del siglo XIX. La versión más extendida ubica a Camagüey como el punto desde el cual se expandió por todo el país. Lo cierto es que en poco más de 150 años ocupó el 10% del territorio nacional, lo cual la ubica como la planta más prolífera de Cuba.
El marabú es la especie invasora que más daño causa a la economía cubana. Además de los notables perjuicios a la agricultura, ha afectado casi el 60% de las áreas ganaderas, y ha causado importantes cambios en la superficie forestal, pues hay pérdidas de formaciones vegetales nativas en sitios infestados.
La amplia distribución del marabú en Cuba se debe, entre otras causas, a que en la Mayor de Las Antillas no existen plagas ni enfermedades que frenen su auge, y a que, como leguminosa al fin, tolera suelos diversos y la sequía, y a que el ganado dispersa las semillas por medio de las defecaciones.
A pesar del gran impacto ambiental negativo en Cuba, el marabú resulta útil en servir como refugio a especies nativas de la fauna y protege terrenos desprovistos de vegetación natural contra la erosión. Ante la pérdida de pastos, el ganado, sobre todo el ovino-caprino, se nutre de esta planta rica en proteínas. Su madera se emplea en construcciones de cercas, casas rústicas, ebanistería y, en los últimos años en la carpintería.
El principal provecho del marabú en Cuba es como carbón vegetal. En la actualidad es un rubro exportable en crecimiento, dada la buena aceptación en el mercado europeo. Hoy la producción se ejecuta en su mayoría de manera manual, pero hay inversiones para hacerlo de manera mecanizada, pues se estima que de ese modo basta una tonelada (t) de petróleo para cortar 800 t de biomasa, que equivalen a la energía de hasta 400 t de petróleo. Y semejante resultado se consiguen en solo 13.42 hectáreas en un turno de trabajo.

La mariposa, hedychium coronarium, como su nombre indica, es una fragante “nieve”. Aunque no es autóctona de la isla, su popularidad le dio en 1936 la categoría de Flor Nacional.
En las guerras independentistas las mujeres se valieron de sus intrincados ramos para transportar mensajes clandestinos. Desde el siglo XIX también se emplearon mucho para los ramos de novias.
Aunque no es natural de Cuba, no resulta indeseable como el marabú. En Brasil, introducida en los tiempos de la esclavitud, sí se ha extendido como una verdadera invasora, algo aprovechado entonces por los esclavos para acolchonar sus lechos con esta planta.
En Cuba su uso se ha concentrado en la jardinería, pero se conoce que sus semillas son útiles para la salud humana, como lo demuestran en Hawai, donde utilizan el jugo de las semillas maduras para tratamientos para el cabello y la piel.
Quizá el marabú y la flor mariposa resultan los más populares dentro de las plantas introducidas por el hombre en la isla, pero hay “extranjeras” tan bien establecidas que muchos desconocen su origen foráneo. Así, se pueden enlistar el mango, de Asia; y el plátano, original de los trópicos africanos, asiáticos y el norte australiano.

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