Quinta Avenida, una vía singular en Cuba

Eliecer Cabrera Casas
Eliecer Cabrera Casas 1 de enero de 2018

Rogelio Serrano Pérez
Avenida de las Américas, así se concibió esta arteria del municipio de Playa, en La Habana. A la postre, el nombre que le quedó fue el de Quinta Avenida, el mismo que el de la Manhattan. Y en efecto, en el diseño habanero se emplearon medidas de 100 a 200 metros para las manzanas, en franca imitación de las de su tocaya neoyorkina.
¿Por qué una vía de tanto abolengo en una zona alejada del centro urbano de la capital cubana? Se había traspasado ya la barrera natural del río Almendares. Primero, gracias a un puente, luego, con dos túneles viales. Y el oeste de la ciudad les planteó a los ricos un nuevo escenario donde lucirse con mansiones y palacetes nuevos, alejados del bullicio del casco histórico.
El Paseo del Prado fue cosa del pasado, la moda imponía mudarse a Miramar. Entonces, nada mejor que una gran avenida para fortalecer la exclusividad de este sector urbano. Así surgió una de las calles más hermosas de Cuba.
Desde el túnel que la conecta con la calle Calzada, de El Vedado, la Avenida se extiende hasta el río Santa Ana, al extremo oeste de la urbe. Allí se convierte en la Carretera Panamericana que llega hasta la ciudad de Mariel.
El diseño estuvo en manos del arquitecto norteamericano John F. Duncan, autor del monumento al presidente Grant, y su homólogo cubano, Leonardo Morales, graduado en la Universidad de Columbia. A diferencia de la norteamericana, la Quinta Avenida cubana posee un paseo central arbolado, aunque no es homogénea y cambia por secciones acordes a las diferentes épocas de construcción.
A su comienzo se ubica la Fuente de las Américas, un poco más allá se ubica una torre con un reloj en medio del Paseo de la Avenida. También en ella se ubica el Coney Island Park (hoy Isla del Coco), uno de los primeros parques temáticos de Cuba y de América, al que acuden miles de personas todos los días, sobre todo en vacaciones. 
Frente a la emblemática vía se alza la iglesia Jesús de Miramar, el mayor templo católico de Cuba, pero lo más extraordinario de Quinta Avenida es la sucesión de sedes diplomáticas del mundo entero, que le ha ganado el calificativo de Avenida de las Embajadas.
La Quinta Avenida resultó clave para el progreso y el florecimiento del reparto Miramar, del Country Club Park y del desarrollo del reparto Playa de Marianao, ubicado entre Miramar y el Country Club (actual Siboney).
Esta calle no es una más de La Habana, es, sin dudas, una vía simpar en Cuba.

 

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