Sierra del Rosario

1 de Enero de 2018 al 31 de Diciembre de 2018

Rogelio Serrano Pérez

La Sierra del Rosario es la primera Reserva de la Biosfera de Cuba. En 1984 la UNESCO declaró así a una gran porción de este sistema montañoso del occidente de la Isla, por sus importantes atributos naturales.

Los pinares predominan entre las casi 900 especies de plantas, de las cuales el 34% es de endémicas. Sobresale entre las exclusivas de la región la palma corcho, un verdadero fósil viviente que vive en las empinadas pendientes de los mogotes.

Si de flora se trata, el visitante no puede perderse los encantos de más de 20 000 ejemplares de orquídeas ubicadas en los 5 000 metros cuadrados que comprende el Jardín Botánico Oquideario de Soroa, que acoge 130 especies de orquídeas cubanas, y 700 foráneas.

Extendida en las provincias de Artemisa y Pinar del Río, en ella se encuentra la mayor altura del oeste cubano, el Pan de Guajaibón (692 metros).

En la porción distinguida por la UNESCO opera una estación ecológica que sostiene investigaciones y desarrolla proyectos ambientales. Son tantos y tan diversos los estudios que el área se considera una especie de “laboratorio ecológico”. Las indagaciones las facilita la existencia de varias comunidades rurales, donde habitan unas 5 000 personas, que viven de modo armónico con la naturaleza circundante.

Para ver esta interrelación hombre-Natura nada mejor que visitar el pueblo de Las Terrazas, un conjunto arquitectónico muy bien integrado al entorno natural y de belleza singular. Este poblado también es el hogar del popular cantante Polo Montañez, que se ha convertido casi de forma espontánea en una suerte de museo a causa del peregrinaje de muchos de sus admiradores después de su trágica muerte.

A la Sierra del Rosario, uno de los principales destinos de turismo de naturaleza en Cuba, se llega a través de la autopista de La Habana-Pinar del Río, con la cual es fácil rebasar los 65 kilómetros que la separan de la capital cubana.

La vegetación no es el único atractivo con que cuenta este entorno paradisiaco situado a entre 500 y 600 metros de altura promedio por encima del nivel del mar. En la fauna de la región son comunes las aves como el arriero, el sinsonte, garzas, y el zunzuncito. De las especies únicas de la Isla, 12 viven en la Sierra, entre ellas la cuarta ranita más pequeña del mundo.

Los reptiles se llevan las palmas, pues de las 16 especies identificadas, 12 son autóctonos como el lagarto de río, exclusivo del área y declarado en peligro de extinción. El paisaje lo alegran una docena de especies de murciélagos, venados introducidos en el siglo XVII y en veda permanente, y poblaciones de jutías, que ahora se recuperan de la cacería indiscriminada que padecieron en décadas anteriores.

El río San Juan y cuatro arroyos, donde se ha comprobado la existencia de minerales medicinales, irrigan la Sierra, que cuenta con varias piscinas naturales, que se mantienen durante todo el año, incluso en época de sequía.

El café aquí es cultura. En la Sierra del Rosario se ubica el Cafetal Buenavista, el primero de gran envergadura del Nuevo Mundo, que data del siglo XVIII y hoy está totalmente restaurado. Además de la agricultura cafetalera y del tabaco, destinados a la fabricación de Habanos de fama internacional, la población ha desarrollado otras fuentes de ingreso a partir del camping, el turismo ecológico y la fotografía de la fauna salvaje.

Los turistas pueden descansar en el exuberante hotel “La Moka” y en las casas de renta de los lugareños.

La Sierra del Rosario es un recodo de esa Cuba virgen que sigue en concordia con la sociedad contemporánea. Sin duda, un sitio de la Isla para no perderse.

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